Colección: Masillas de relleno

Masillas de relleno para carrocería

La masilla de relleno es el punto de partida de casi toda reparación de chapa. Rellena bollos, golpes y arañazos profundos, devuelve la forma original al panel y deja la superficie plana y lista para el aparejo y la pintura. De lo bien que se aplique y se lije la masilla depende, literalmente, el acabado final: una masilla mal curada o mal lijada se marca a través del barniz meses después.

¿Qué masilla necesito?

  • Masilla universal de poliéster: la opción por defecto. Rellena, agarra sobre metal y lija fácil. Si solo vas a tener una masilla, es esta.
  • Masilla fina o de acabado: para cerrar poros y microrrayas justo antes del aparejo.
  • Masilla con fibra de vidrio: para zonas debilitadas, perforaciones y refuerzos estructurales.
  • Masilla para plásticos: para paragolpes y elementos flexibles, donde la masilla convencional se agrieta.

Cómo elegir el formato

Para un arañazo profundo o un bollo pequeño basta un envase de 250 ml. Para reparar un elemento entero (puerta, aleta, capó) el formato de 400 ml es el más equilibrado. Si trabajas a diario o afrontas una restauración completa, el bote de 2 kg sale mucho más rentable. Cerrada y bien conservada, la masilla aguanta 12 meses.

Consejos para trabajar con masilla

  • Lija hasta chapa limpia con P80–P120 y desengrasa antes de aplicar: sobre grasa, cera u óxido no agarra.
  • Respeta la proporción de endurecedor. Un exceso acelera el curado pero puede provocar decoloraciones en el color y el barniz.
  • Aplica capas finas, curando y lijando entre ellas, en lugar de una capa gruesa de golpe.
  • Trabaja por encima de 20 °C o ayúdate de infrarrojos: en frío el curado se alarga muchísimo.
  • Termina el lijado con P120–P320 antes de pasar al aparejo.

Todas nuestras masillas son productos de calidad profesional de taller, con envío en 24/48 horas a España y Portugal.